Hay botellas de vino que esperan años en una bodega antes de ser descorchadas. Las que Raúl Pérez recuperará el próximo 9 de septiembre han pasado más de 15 años a 20 metros de profundidad bajo las aguas de la ría de Arousa.
El reconocido enólogo viajará desde el puerto de Cambados hasta las bateas de mejillones para extraer las últimas botellas de Sketch, su albariño sometido a una extraordinaria crianza submarina. La operación se realizará por primera vez con uno de los barcos grúa utilizados habitualmente por los bateeiros de la zona.
Y el vino no regresará a tierra inmediatamente. Una vez recuperado, será descorchado y acompañado a bordo por las chuletas de uno de los bueyes gallegos más cotizados del año, preparadas a la parrilla por el chef Ugo Chan.
Un albariño que lleva bajo el mar desde 2010
La historia comenzó hace más de década y media. Raúl Pérez sumergió sus primeras botellas de albariño Sketch en la ría de Arousa en 2010, desarrollando una práctica de crianza estrechamente vinculada a las características de las rías gallegas.
Ahora llega el momento de recuperar las últimas botellas. La expedición partirá durante la mañana del 9 de septiembre desde Cambados en velero y barco grúa hasta alcanzar una de las bateas.
Allí, el bateeiro utilizará la propia grúa para izar la jaula metálica en la que las botellas han permanecido a unos 20 metros de profundidad, compartiendo durante años el entorno submarino con mejillones y otros moluscos.
La operación permitirá contemplar algo difícilmente repetible: botellas que han permanecido durante más de 15 años completamente alejadas de la luz y sometidas a las condiciones del fondo de la ría regresando finalmente a la superficie.
¿Qué ocurre con un vino durante 15 años bajo el mar?
Para Pérez, las características de las rías gallegas crean unas condiciones especialmente interesantes para experimentar con este tipo de crianza.
“Las rías gallegas son el enclave perfecto para la crianza bajo el mar”, explica el enólogo. Entre los factores que destaca se encuentran el movimiento continuo provocado por las corrientes, una temperatura constante, la oscuridad total y la elevada presión.
Según Pérez, estas condiciones permiten que el vino desarrolle características sensoriales diferentes frente a una crianza convencional en bodega.
Una de las primeras diferencias podrá apreciarse incluso antes de probarlo. El enólogo espera que, después de todo este tiempo, el albariño haya preservado tonalidades más verdosas bajo el fondo marino.
En el plano aromático, la crianza sumergida puede aportar una mayor complejidad y notas salinas sobre los aromas de frutas y flores. En boca, Pérez señala un aumento del volumen, la frescura, la sedosidad y la armonía.
Un vino que nunca saldrá a la venta
La excepcionalidad de estas botellas no terminará cuando vuelvan a ver la luz. Según la información facilitada por la organización, este albariño de más de 15 años de crianza submarina no se comercializará.
Su destino será una cata especialmente singular en la propia ría, rodeado de algunos nombres destacados del vino y la gastronomía española e internacional.
Entre los participantes estarán Luis Gutiérrez, catador de la Guía Parker en España; el bodeguero Rodri Méndez, cuarta generación de Forjas del Salnés; Nemanja Borjanovic, propietario del restaurante IBAI de Londres y de la distribuidora Mountain Valley; el creador gastronómico Toby Inskip, Eating with Tod; y el presentador Carlos Latre.
Del fondo de la ría directamente a una parrilla
La cata tendrá además un acompañamiento poco convencional. Una vez abierto el Sketch, Ugo Chan cocinará a bordo las chuletas de un buey gallego vendido esta primavera por más de 14.000 euros.
Según explica Xosé Portas, gerente de Discarlux y Premio de Gastronomía de Galicia 2026, la carne procede de un ejemplar cuyas piezas han alcanzado 90 días de maduración.
La intención es reunir dos productos profundamente vinculados a Galicia en un mismo momento: un albariño nacido en Rías Baixas y envejecido durante más de una década bajo sus aguas junto a carne de buey gallego preparada sobre el fuego.
Una expedición gastronómica por Galicia
La extracción del vino será en realidad el último capítulo de un recorrido de tres días dedicado a conocer diferentes expresiones de la gastronomía gallega.
El 7 de septiembre, la comitiva viajará hasta Portomarín, en Lugo, para conocer la ganadería de los hermanos López, familia vinculada desde hace dos siglos al Restaurante España. Posteriormente visitará Airas Moniz, en Chantada, donde conocerán sus vacas Jersey y el proceso de elaboración de sus quesos.
La jornada siguiente estará dedicada nuevamente a la ganadería y al vino, con una visita a Fisterra Bovine World, la explotación ganadera de Discarlux, y la selección de dos vacas en una casa tradicional de Ordes, A Coruña.
El recorrido incluirá también paradas gastronómicas en el Asador Divino de A Coruña, conocido por sus carnes de vaca y buey a la parrilla, y en la taberna A Curva de Miguel Anxo Besada.
15 años esperando este momento
Raúl Pérez regresará así a la ría donde comenzó a experimentar con Sketch en 2010, aunque esta vez no tendrá que ponerse el traje de buceo para recuperar las botellas.
La imagen será muy diferente: una grúa levantando desde las profundidades una jaula cubierta por el paso de los años y el ecosistema de la ría, con algunas de las últimas botellas de aquel experimento en su interior.
Después de más de 15 años de corrientes, oscuridad y presión bajo las aguas de Arousa, solo quedará hacer aquello para lo que se creó el vino: abrir una botella y descubrir qué ha hecho el mar con ella.






