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Mar de Frades, el albariño que convirtió el Atlántico en su identidad

Nacida en 1987 en el corazón de Val do Salnés, la bodega gallega ha construido alrededor del albariño y del Atlántico una identidad reconocible dentro y fuera de la copa.

Hay botellas que se reconocen incluso antes de leer su etiqueta. La de Mar de Frades, con su característico azul, se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la bodega gallega y en una declaración de intenciones sobre el paisaje que inspira sus vinos: el Atlántico.

Detrás de ella existe una historia que comienza en 1987 en el corazón de Val do Salnés, apenas un año antes de que se aprobara el reglamento de la Denominación de Origen Rías Baixas. Desde entonces, Mar de Frades ha construido su identidad alrededor de la uva albariño, el paisaje gallego y una particular forma de interpretar los vinos atlánticos.

Una botella inspirada en el Atlántico

El azul no es un elemento casual dentro del universo de Mar de Frades. El océano forma parte de la identidad visual y enológica de una bodega que ha convertido su procedencia atlántica en una de sus principales señas de identidad.

La botella azul acompaña desde hace años a su albariño y ha evolucionado con el tiempo. En 2017, la firma renovó su diseño manteniendo el característico color e incorporando una ola como referencia a la fuerza del mar.

En 2022 llegó una nueva evolución: Mar de Frades introdujo una botella azul de menor peso con el objetivo de reducir su impacto medioambiental.

Una historia que comienza en 1987

Mar de Frades nació de la mano de un emprendedor gallego en Val do Salnés, territorio estrechamente relacionado con la historia del albariño. La propia trayectoria de la bodega ha avanzado prácticamente en paralelo a la de la D.O. Rías Baixas, cuyo reglamento fue aprobado en 1988.

En 2003, Zamora Company adquirió Mar de Frades y ese mismo año se realizó una nueva primera vendimia bajo esta etapa. Un año después se incorporó al proyecto Finca Valiñas, un viñedo situado sobre una ladera abierta hacia el Atlántico.

La actual bodega se inauguró en 2007 a los pies de este viñedo. Ese mismo año se incorporó Paula Fandiño, actual enóloga y gerente de Mar de Frades.

¿Qué tiene que ver el Atlántico con el vino?

Mucho más que una cuestión estética. En Rías Baixas, el clima oceánico, las precipitaciones, las temperaturas suaves y los suelos graníticos forman parte de las condiciones en las que crecen las viñas.

La propia bodega define su trabajo como una forma de viticultura y enología atlántica, adaptando el cultivo a factores como la humedad y los vientos marinos.

En los vinos, esa relación con el entorno se traduce en características como la frescura, la acidez, la mineralidad y esa particular sensación salina asociada a muchos albariños de carácter atlántico.

El albariño como gran protagonista

La relación de Mar de Frades con el albariño se remonta a sus propios orígenes. Su vino más reconocible, Mar de Frades Albariño, se elabora con uvas procedentes de viñedos seleccionados de Val do Salnés y busca expresar precisamente ese carácter fresco y atlántico.

Con los años, la bodega ha explorado también otras posibilidades. En 2012 lanzó Mar de Frades Brut Nature, elaborado íntegramente con albariño mediante el método tradicional, y posteriormente desarrolló vinos de guarda y una colección centrada en diferentes paisajes atlánticos.

Mucho más que una botella azul

Actualmente, Mar de Frades cuenta con 60 hectáreas de viñedo propio y colabora con alrededor de 200 pequeños viticultores independientes. Sus viñas se encuentran tanto en O Salnés como en Ribeira do Ulla.

Más de tres décadas después de su nacimiento, el azul sigue funcionando como una síntesis visual de todo ese universo. Una botella reconocible que remite al océano antes incluso de abrirla y que ha terminado convirtiéndose en parte inseparable de la identidad de Mar de Frades.