El papel pintado hace tiempo que dejó de estar reservado al dormitorio o al salón. Baños, cocinas e incluso las zonas de mayor tránsito de una vivienda pueden convertirse en lugares donde introducir estampados, rayas y color. Pero cuando las condiciones cambian, también importa qué tipo de papel elegimos.
Desde Balseda han puesto el foco precisamente en una de las claves para utilizarlo en este tipo de espacios: apostar por papel pintado vinílico cuando necesitamos una mayor resistencia.
¿Qué tiene de especial el papel pintado vinílico?
“Es vinílico, por lo que es perfecto para zonas donde necesitamos más resistencia, como baños, cocinas o zonas de paso”, explican desde Balseda al mostrar uno de los diseños por los que más consultas reciben.
Precisamente esa mayor resistencia permite ampliar las posibilidades decorativas del papel pintado y utilizarlo en estancias en las que las paredes están sometidas a condiciones diferentes a las de un dormitorio o un salón.
Del baño a la cocina
La elección del material cobra especial importancia cuando queremos llevar el papel pintado a espacios como baños y cocinas. El componente vinílico hace que este tipo de revestimiento resulte más adecuado para zonas que requieren una mayor resistencia.
También puede tener sentido en zonas de paso, donde el uso cotidiano es mayor y la elección de un revestimiento preparado para soportarlo puede marcar la diferencia.
Las rayas vuelven a las paredes
Más allá del material, el diseño sigue siendo fundamental. En el vídeo, Balseda muestra nuevas combinaciones cromáticas de uno de sus papeles más demandados, además de diferentes alternativas de rayas con distintos tonos y acabados.
Este tipo de estampado permite introducir personalidad en una estancia sin necesidad de recurrir a grandes elementos decorativos. Dependiendo del color, el grosor y la disposición de las líneas, puede convertirse tanto en protagonista del espacio como en un fondo más discreto.
Elegir primero el espacio y después el papel
La principal lección está precisamente ahí: no todos los papeles pintados tienen por qué utilizarse de la misma manera. Antes de escoger únicamente por el estampado o el color, conviene tener en cuenta dónde se instalará y qué nivel de resistencia requiere esa estancia.
El papel vinílico abre así la puerta a utilizar este recurso decorativo en espacios que tradicionalmente parecían más difíciles, haciendo posible que baños, cocinas y zonas de paso también participen del lenguaje decorativo del resto de la vivienda.
Fuente: Balseda.



