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Marta de la Rica reinventa el Club de Mar-Mallorca con espíritu de los años 70

Marta de la Rica firma los interiores de la profunda renovación del histórico club náutico de Palma, inspirándose en los Riva clásicos, las banderas marítimas y el lujo relajado de la década de 1970.

Hay lugares en los que la historia forma parte inevitablemente del diseño. El Club de Mar-Mallorca lleva más de medio siglo ligado a la vida náutica de Palma y por sus amarres han pasado desde embarcaciones vinculadas a la reina Isabel II hasta las de estrellas de Hollywood como Richard Burton y Elizabeth Taylor.

Ahora, tras una profunda renovación desarrollada entre 2020 y 2025, el histórico club inicia una nueva etapa. La arquitectura contemporánea de Estudio Entresitio se encuentra con los interiores de la diseñadora española Marta de la Rica en un proyecto que recupera el espíritu de los años 70, las embarcaciones Riva clásicas y algunos de los códigos más reconocibles del universo marítimo.

El proyecto ha sido mostrado recientemente por HTSI, la revista de estilo de vida del Financial Times, en un reportaje firmado por Aimée Farrell y fotografiado por Daniel Schaefer, que recorre los nuevos espacios del club y las referencias que han inspirado su transformación.

Una renovación de 82 millones de euros

La transformación ha sido mucho más que una intervención estética. El proyecto ha supuesto una inversión de 82 millones de euros financiada íntegramente por los propios socios del club, según explicó su presidente, Borja de la Rosa Maura, al Financial Times.

El nuevo complejo está formado por cuatro edificios interconectados proyectados por Estudio Entresitio, con sedes en Madrid y Nueva York. En su interior se distribuyen dos restaurantes, un lounge para socios y un spa.

La intervención se extiende también al exterior, donde el paisajismo incorpora un jardín vertical de 300 metros cuadrados diseñado por Álvaro de la Rosa.

Marta de la Rica lleva los años 70 a Mallorca

El interiorismo quedó en manos de Marta de la Rica y su estudio. Lo que inicialmente iba a consistir en una intervención relativamente ligera terminó evolucionando hacia un proyecto mucho más profundo y personalizado.

La diseñadora encontró parte de la inspiración en los orígenes del Club de Mar-Mallorca en los años 70, una época que, según explica en el reportaje de HTSI, entendía el lujo de una forma especialmente sensorial y relajada.

El club fue fundado en 1972 e inaugurado oficialmente cuatro años después, por lo que recuperar aquella década permitía conectar los nuevos espacios con su propia historia.

Los míticos Riva como inspiración

Otra de las referencias fundamentales fueron las embarcaciones Riva vintage, convertidas durante décadas en uno de los grandes símbolos del estilo náutico mediterráneo.

Las superficies intensamente lacadas evocan el característico brillo de sus cascos, mientras que los paneles de teca y sicomoro buscan reproducir la sensación envolvente de encontrarse en el interior de un camarote.

Buena parte del mobiliario y los elementos decorativos se han desarrollado expresamente para el proyecto. Incluso las mesas con superficie de terracota del lounge de socios incorporan espacios específicos donde dejar una copa mientras se juega a las cartas.

Rojo, azul y amarillo: el lenguaje de las banderas náuticas

El mar aparece también en el color. Marta de la Rica tomó como referencia el Código Internacional de Señales, el sistema de banderas utilizado tradicionalmente en navegación.

Sus combinaciones de rojo, azul y amarillo construyen buena parte de la identidad gráfica de los nuevos interiores, donde las rayas aparecen repetidamente como otro guiño al imaginario marítimo.

El resultado contrasta deliberadamente con la arquitectura exterior, dominada por materiales contemporáneos como el hormigón, el vidrio y el aluminio. Frente a ellos, las maderas, los colores y las piezas decorativas aportan calidez al interior.

El archivo del club vuelve a cobrar vida

No todo es nuevo. Una parte fundamental del proyecto procede de la propia historia del Club de Mar-Mallorca.

Maquetas de embarcaciones, barómetros, anclas y antiguos cascos de buceo recuperados del archivo del club se han incorporado a los diferentes espacios como elementos decorativos.

Una decisión coherente con la forma de trabajar de Marta de la Rica, conocida por integrar antigüedades y objetos con historia en sus proyectos. Para la diseñadora, estas piezas permiten aportar alma y memoria a los interiores.

Un club pensado como si fuera un barco

La conexión con el mundo náutico alcanza incluso la propia arquitectura. Los cuatro edificios que forman el nuevo complejo han sido concebidos con volúmenes que recuerdan a barcos que hubieran llegado suavemente hasta tierra firme.

Desde la terraza superior, la experiencia termina de cobrar sentido. Las vistas se abren sobre la bahía de Palma, el casco histórico y la catedral, haciendo que la relación entre arquitectura y Mediterráneo sea prácticamente permanente.

El presidente del club define el resultado como una “elegancia sobria y especial” y considera que la transformación posiciona al Club de Mar-Mallorca entre los principales clubes náuticos del Mediterráneo.

Más de medio siglo después de su nacimiento, el club recupera así el lenguaje de sus orígenes sin intentar reconstruir literalmente el pasado. Riva clásicos, antigüedades náuticas, maderas brillantes y colores de las banderas marítimas sirven para reinterpretar el lujo mediterráneo de los años 70 desde una mirada contemporánea.

Fuente: HTSI / Financial Times. Reportaje de Aimée Farrell. Fotografías originales del reportaje: © Daniel Schaefer.