Dentro de la nueva Maison de Hermès en Londres

La firma francesa reúne seis edificios históricos en el 166 de New Bond Street para crear su sexta Maison en el mundo, un espacio de casi 2.000 metros cuadrados dedicado a sus 16 métiers.

En una de las calles comerciales más exclusivas de Londres, Hermès ha creado algo que pretende ir mucho más allá de una nueva tienda. La firma francesa ha abierto las puertas de su nueva Maison Bond Street, un enorme espacio que reúne arquitectura, artesanía, moda, diseño y arte en pleno corazón de la capital británica.

Situada en el 166 de New Bond Street, la nueva dirección se convierte en la sexta Maison de Hermès en todo el mundo y representa uno de los proyectos más ambiciosos de la casa en Europa.

Seis edificios y casi 2.000 metros cuadrados

Las cifras permiten entender la magnitud del proyecto. La nueva Maison está formada por seis edificios históricos conectados entre sí que suman cerca de 2.000 metros cuadrados distribuidos a lo largo de cinco plantas.

En su interior hay 55 estancias, cuatro escaleras, tres ascensores y terrazas en la azotea. Un recorrido pensado para descubrir poco a poco los diferentes universos de Hermès.

La historia del conjunto se remonta al siglo XVIII. La construcción del emplazamiento comenzó en 1769 y, más de dos siglos y medio después, los edificios han sido integrados en un único espacio que conserva elementos históricos mientras introduce una nueva arquitectura interior.

Más de 500 obras de arte

Una de las características que diferencia a la nueva Maison es la importancia concedida al arte. Más de 500 obras han sido seleccionadas específicamente para esta dirección bajo la supervisión de Pierre-Alexis Dumas, director artístico de Hermès.

Fotografías, ilustraciones, piezas históricas y obras contemporáneas acompañan al visitante durante el recorrido y establecen un diálogo entre la herencia de la casa francesa y la cultura británica.

Entre ellas aparece una escultura ecuestre creada especialmente para el espacio por la artista británica Jessica Wetherly, instalada en el atrio.

Una casa para los 16 métiers de Hermès

El tamaño del edificio permite reunir los 16 métiers de Hermès bajo un mismo techo. Marroquinería, seda, moda, perfumería, belleza, joyería, relojería, objetos para el hogar y el universo ecuestre encuentran su propio lugar dentro del recorrido.

La primera planta, por ejemplo, incorpora una sucesión de veinte estancias comunicadas. Las primeras, dominadas por tonalidades rojas, están dedicadas a las colecciones de marroquinería.

Las propuestas para el hogar ocupan cinco espacios diferentes, mientras que el universo ecuestre —estrechamente ligado a los orígenes de Hermès— aparece en una estancia decorada con elementos de marquetería de paja y crin de caballo.

Una orangerie imaginaria en plena Bond Street

La Maison cuenta además con una segunda entrada que conduce a una particular “orangerie” imaginaria. Allí se encuentran los universos de belleza, perfumería y accesorios de moda.

Sus paredes han sido intervenidas por la ilustradora londinense Katie Scott, reforzando la presencia de creadores británicos dentro de un proyecto que busca conectar las identidades francesa e inglesa.

El trabajo artesanal aparece también en numerosos detalles arquitectónicos: paneles de cobre patinado, revestimientos realizados en Reino Unido, madera, marquetería y una escalera de piedra caliza y cristal cuyo pasamanos está terminado artesanalmente en piel de becerro.

Mucho más que una tienda

Hermès utiliza deliberadamente el término Maison para definir esta nueva dirección. El objetivo no es únicamente reunir sus colecciones, sino construir un espacio que pueda recorrerse como una casa y en el que cada habitación tenga una personalidad diferente.

La apertura convierte además a Londres en una de las pocas ciudades del mundo que cuentan con una Maison de la firma, junto a grandes direcciones internacionales de Hermès.

Una relación entre la casa francesa y Reino Unido que viene de lejos. Una frase atribuida a Émile Hermès resume especialmente bien esa conexión: “Hermès es la más inglesa de las marcas francesas”.

Ahora, entre edificios del siglo XVIII, artesanía contemporánea y más de medio millar de obras de arte, Hermès ha encontrado en Bond Street una nueva forma de convertir esa relación en una auténtica casa.