Rolex, Omega, Patek Philippe, Cartier… Basta con observar durante unos minutos las fotografías publicitarias de algunas de las grandes firmas de relojería para descubrir un detalle que se repite constantemente. Las agujas suelen estar colocadas alrededor de una misma hora: las 10:10.
Podría parecer una simple coincidencia, pero detrás de esta posición existe una tradición que lleva décadas utilizándose en la fotografía de relojes. Y la explicación tiene mucho más que ver con la estética y la percepción que con la propia medición del tiempo.
Una posición pensada para enseñar el reloj
Una de las principales razones es puramente visual. Cuando las agujas señalan aproximadamente las 10:10 forman una composición abierta, equilibrada y prácticamente simétrica en la parte superior de la esfera.
Esta disposición permite observar claramente ambas agujas y, al mismo tiempo, deja despejadas buena parte de las complicaciones y elementos presentes en el reloj.
Pero hay otro detalle especialmente importante para las marcas: el logotipo suele encontrarse justo debajo de las 12. Al situar las agujas alrededor de las 10 y las 2, estas no lo ocultan y, visualmente, llegan incluso a enmarcarlo.
La fotografía consigue así mostrar de un vistazo el diseño de las agujas, la esfera y la identidad del fabricante. Algo especialmente importante cuando el protagonista puede ser un reloj valorado en miles o incluso decenas de miles de euros.
El reloj que parece estar sonriendo
Sin embargo, existe otra explicación todavía más curiosa. La posición de las agujas a las 10:10 recuerda, de manera muy simplificada, a los rasgos de una cara sonriente.
Y esta teoría no se limita únicamente al mundo de la publicidad. Una investigación publicada en la revista científica Frontiers in Psychology analizó precisamente cómo reaccionaban las personas ante relojes que mostraban diferentes horas.
Los investigadores compararon relojes situados a las 10:10 con otros que marcaban las 11:30 y las 8:20. Los participantes percibieron una mayor semejanza entre la posición de las 10:10 y una cara sonriente y, además, los relojes configurados de esta manera provocaron una respuesta emocional más positiva.
El estudio encontró también un efecto positivo sobre la intención de compra, aunque algunas de las diferencias analizadas en este apartado no alcanzaron significación estadística. En cualquier caso, los resultados respaldaron la idea de que la disposición de las agujas puede influir en cómo percibimos visualmente un reloj.
Las 10:10 no siempre fueron la hora favorita
La costumbre tampoco ha existido desde los primeros años de la relojería publicitaria. Según recoge la literatura sobre esta práctica, la utilización habitual de las 10:10 comenzó a extenderse especialmente a partir de la década de 1950.
En anuncios anteriores podían encontrarse otras posiciones. Durante las décadas de 1920 y 1930, por ejemplo, era relativamente habitual utilizar las 8:20. Aquella disposición también ofrecía una imagen simétrica y permitía mantener visible el nombre del fabricante, pero presentaba un pequeño inconveniente desde el punto de vista visual: las agujas apuntaban hacia abajo y podían recordar a una expresión triste.
Con el paso del tiempo, las agujas terminaron desplazándose hacia arriba y las 10:10 acabaron convirtiéndose en uno de los códigos visuales más reconocibles de la fotografía relojera.
No todos los relojes marcan exactamente las 10:10
Hablar de las 10:10 tampoco significa que todas las firmas coloquen sus relojes exactamente en ese minuto. Existen pequeñas variaciones en función de la marca, el modelo y la composición de la esfera.
Lo verdaderamente importante es mantener esa característica forma abierta de las agujas, que permite mostrar el reloj de manera equilibrada y evita ocultar los elementos que el fabricante quiere destacar.
De hecho, algunas compañías han llevado esta práctica hasta el extremo de establecer horas extremadamente precisas para sus fotografías comerciales. Timex, por ejemplo, es conocida por utilizar tradicionalmente las 10:09:36 en muchos de sus relojes analógicos.
Un pequeño detalle convertido en código del lujo
La próxima vez que aparezca un anuncio de un reloj, merece la pena fijarse en sus agujas. Es muy probable que estén cerca de las 10:10.
Lo que comenzó como una decisión fundamentalmente estética terminó convirtiéndose en una de esas convenciones que pasan inadvertidas para buena parte del público, pero que se repiten constantemente en la industria.
En la alta relojería, hasta la hora que marca un reloj cuando se fotografía está pensada al detalle.


