En un momento en el que la arquitectura parece debatirse entre lo icónico y lo funcional, BOV Estudio ha encontrado su propio lenguaje: una forma de proyectar que huye del ruido para centrarse en lo esencial. Fundado en 2014 por César Buquerín, Irene González y Antonio Valverde, el estudio madrileño nace de una relación profesional y personal que se remonta años atrás, consolidando una visión compartida de la arquitectura.
Su trayectoria no responde a un estilo cerrado, sino a una evolución constante en la forma de leer cada proyecto. Viviendas, espacios públicos, hoteles o restaurantes: cada intervención parte de una premisa común, escuchar antes de diseñar.
Una arquitectura que no impone, sugiere
Lejos de gestos grandilocuentes, BOV defiende una arquitectura honesta, funcional y profundamente ligada al contexto. Sus proyectos buscan ser claros, habitables y abiertos a la interpretación de quienes los viven.
El espacio, más que definirse, se construye a través de capas: transiciones entre lo público y lo privado, recorridos que guían sin imponer, y una atención minuciosa al detalle que termina definiendo la experiencia completa.
Aquí, la sostenibilidad no es un argumento, sino una consecuencia natural del proceso.

Proyectos que hablan del lugar
Entre sus trabajos más representativos destaca la Plaza del Zarrón en Almazán, un proyecto que transforma una barrera urbana en un espacio accesible y abierto, pensado para todos los públicos. Su relevancia ha sido reconocida con premios como los XVI Premios de Arquitectura de Burgos y el Premio Internacional de Arquitectura de Bakú 2025.

En un registro completamente distinto, la Casa S en Ayllón plantea un diálogo sutil entre tradición y contemporaneidad, conservando la fachada original como elemento de continuidad urbana y reinterpretando el interior desde una lógica actual.
Ambos proyectos, junto con las Piscinas ADQ, han sido seleccionados para el Premio Nacional de Arquitectura 2025 del CSCAE, consolidando el reconocimiento del estudio a nivel nacional.
Arquitectura, gastronomía y experiencia
La versatilidad del estudio se extiende también al ámbito gastronómico con el Restaurante Álex, desarrollado para Alejandro Serrano, uno de los chefs más jóvenes en conseguir una estrella Michelin en España.
En este proyecto, arquitectura y cocina se funden en una experiencia sensorial completa, donde el espacio no solo acompaña, sino que amplifica el discurso gastronómico.

El proceso: observar, entender, construir
Cada proyecto comienza con una fase esencial: entender. Entender al cliente, al lugar, a la historia y al contexto. A partir de ahí, el estudio trabaja con esquemas conceptuales que capturan la lógica del espacio antes de materializarla.
La luz, los materiales y la relación con el entorno se convierten entonces en herramientas clave. Materiales locales, técnicas tradicionales reinterpretadas y una atención precisa a la entrada de luz definen una arquitectura que se adapta, en lugar de imponerse.
El futuro de la vivienda: flexibilidad y sentido
Para BOV Estudio, la arquitectura residencial está evolucionando hacia espacios más flexibles, conectados con el exterior y pensados para adaptarse a distintas formas de vida. Sin embargo, más allá de tendencias, el verdadero reto sigue siendo el mismo: crear espacios que funcionen hoy y sigan teniendo sentido mañana.

Mirando al futuro
Entre sus próximos proyectos destaca la rehabilitación de Casa Ágreda en Granada, un conjunto patrimonial que se transformará en centro cultural abierto a la ciudad, reforzando esa idea constante en su trabajo: la arquitectura como vínculo, no como objeto aislado.
En un sector en constante transformación, BOV Estudio demuestra que la innovación no siempre pasa por hacer más ruido, sino por hacer mejor las preguntas correctas y responderlas con precisión.





